10/10/10

Otra tarde como las demás

Domingo, siempre el mismo aroma,
siempre el mismo despertar.
Domingo, siempre la misma soledad,
siempre, pero siempre tiendo a llorar.
Domingo, no se logra respirar con armonía,
no se concilia el sueño, no se alegra siquiera la más mínima partícula de mi ser.
Domingo, sin canto, sin risas, sin alegría,
simplemente, domingos más para lamentar.
Domingo, tantos años, tantas vidas, tantos caminos,
y seguís siendo como siempre, Domingo.

No hay comentarios: