18/9/10

Y los Dioses les enseñaron a pecar

El apoya su mano sobre la pierna de ella, la acerca a su pecho y le besa la frente. Maneja hacia rumbo conocido, en silencio. Porque no hace falta más que el idioma de sus labios apretando los de ella, el de su cuerpo buscando el cuerpo de ella para expresar tanto amor en sus venas.

2 comentarios:

Diego dijo...

Hermosos relato de un momento genial e íntimo. Te felicito. Un saludo. Diego

Usagi Soryu dijo...

muchas gracias