17/10/09

Una guitarra loca que me arranca los sentidos

Esa noche todo era distinto, la sonrisa de él no era la misma, y ella no sabía si mirarlo o esconderse bajo las sábanas. Esa noche no se dieron la mano, no se besaron, simplemente se acostaron, y simularon dormir. Pero no, el ambiente, el calor, el miedo no los dejaba soñar, y el la abrazó fuerte, se besaron y se observaron, y él lloró. No pudo secar esas lágrimas, él no podía estar tranquilo.. Y decidió marcharse, dejandola sola...
-Me voy - le repitió él
-Cambia la cara - le susurró ella
-Qué cara querés que ponga?
-No sé, pero esa no me gusta - le respondió ella y él sonrió, justo llegó el auto que habían llamado
-Chau peque
-No me digas peque, quedate, decíle al auto que se vaya y quedate conmigo
-No puedo peque
-Quedate, no me dejés sola
-No estoy bien, no puedo
-Perdón
-Te quiero
-Te quiero - y se marchó, dejandola a ella llorando en la puerta de su casa. Nunca más volvió a aparecer, nunca más volvió a tenerla en sus brazos y ella no volvió a mencionar su nombre, nunca más.

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