16/11/08

vos preferis no analizar, seguis en busca del amor

Él no era nada extraño, nada fuera de este mundo. Sencillamente era un muchacho, ojos marrones, cabello largo y mirada penetrante. Una sonrisa pícara, seductora, diría ella. Con sueños de revolución y progreso. Con música en sus venas, y amor en sus labios.
No era un don juan, claro que no. Era sólo un músico más de la noche porteña, uno de esos que ya no quedan, o quizas abundan en sus tierras. Fuera como fuera, ella lo amó desde el momento en el que él dijo "ya se quien sos".
Le habló de sueños, de guitarras y de la vida. La invitó a conocer su mundo y su música, que sientiera sus fantasías, sus gustos, y sus vicios. Que conociera su calor y su sonrisa. Y fué suyo, si, una noche le perteneció a ella y no a la música, y fué.
Ella se enamoró, se obsesionó, lo negó y volvió a enamorarse. Y él nunca lo entendió, o al menos eso pareció. Siguieron jugando, a las sonrisas, abrazos, falsos "te quiero" y carisias. Miradas que ninguno entendía, y distancías abstractas.
Pero ella lo amó, lo amó tanto que nunca lo pudo olvidar, no por mucho tiempo.
Y así fué cómo pasó, así fue su historia de amor, que nunca existió.
Hoy, ella aún lo quiere, pero entendió su postura, y lo quiere, lo quiere como nunca quiso a un desconocido.

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