23/11/08

Como siempre en la ciudad nunca termina el carnaval




5.15 de la tarde; aquél eterno barullo que desde Callao arrasa, hoy la atormentaba. Quizas unas guitarras lograron cambiar su domingo, pero sólo un segundo.
Sola nuevamente, en estos días de infierno, sin hombros donde llorar, sonrisas que admirar y corazones que amar. Sola, sola.. sola sin poder mirar lo que sucede, ocultandose del sol, sola y sin sus ojos.

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